Casi todas las cartas con QR apuntan a un PDF alojado en el servicio de otro. Esta apunta a tu propia web, que controlas tú y que es gratis.
La carta con QR es una de las pocas cosas que estos últimos años dejaron atrás y que la gente usa de verdad. Lo que no ha mejorado es lo que hay detrás del código: un PDF alojado por un tercero, a menudo con suscripción y a veces con la publicidad de otro encima.
Una web de Clay es una dirección de internet, así que el código QR es gratis y es tuyo. Imprímelo y abrirá una carta que se lee bien en un móvil, que editas desde detrás de la barra y que además resulta ser toda tu web: horarios, mapa y reservas incluidos.
Sin aplicación, sin descargas y sin aviso de cookies encima de los entrantes. La página es HTML servido desde el servidor con las fotos ya dimensionadas, así que se puede leer antes de que un PDF hubiera terminado de abrirse. Y como es una web y no un documento, puede tocar la dirección para llegar o el teléfono para llamar.
Los servicios de carta con QR cobran al mes, y algunos cobran por local o por mesa. Una web de Clay es gratis en tu propia dirección; el código QR es un dibujo de esa dirección, y eso no lo puede cobrar nadie. Si más adelante quieres que el código apunte a tu propio dominio en vez de a uno de clay.site, eso es el plan de pago, y el código no tiene que cambiar.


La dirección de tu web es el código. Lo genera cualquier herramienta gratuita, y no caduca nunca porque la dirección nunca cambia.

Un agotado, un precio, una sugerencia: cambiado en el móvil y publicado en el siguiente escaneo.

La misma página lleva tus reseñas de Google y un enlace para dejar una, justo en el momento en que más se suele hacer.
Escribe su nombre: Clay toma tus fotos, horario, reseñas y datos de contacto directamente de tu ficha de Google.
Escoge un look y Clay crea una web completa alrededor de tu contenido. Cambia lo que quieras con un toque, sin código ni plantillas complicadas.
Publica en tu propio name.clay.site en minutos. Añade un dominio propio y conecta tus herramientas cuando quieras.
Open one. It is the live site in a frame, not a screenshot — so what you see is what it looks like right now.
Con cualquier generador gratuito, apuntado a la dirección de tu web. No hay nada que comprar ni que renovar: el código es solo un dibujo de una dirección.
El código no cambia. Apunta a la página; la página es lo que editas.
Sí, con un plan de pago. Hazlo antes de imprimir si puedes, aunque la dirección clay.site seguirá funcionando igualmente.
No, es una página web. Una carta con QR en PDF tampoco: en los dos casos el móvil del cliente tiene que estar conectado.
Abre toda tu web, así que el horario, el mapa, las reseñas y la reserva están a un toque desde la mesa: la carta en sí.
No. El código apunta a la dirección, y esa no cambia cuando cambia el contenido — tampoco cuando te mudas y actualizas el mapa.
Las estadísticas de tu propia web cuentan las visitas, sin cookies, y las lees desde tu panel. Más allá de eso no hay conteo por código.
Busca tu negocio y verás tu web en segundos: gratis y sin registro.