Sin hosting que comprar, sin plantilla que configurar, sin plugins que actualizar, sin antivirus. Tu web sale de tu ficha de Google y sigue funcionando.
WordPress mueve una parte enorme de la web y se lo ha ganado. También es la razón de que muchos negocios pequeños tengan una web que nadie toca desde 2019: quien la montó se fue, la plantilla pide actualización, un plugin ha roto el formulario de contacto y ya nadie sabe entrar.
Clay ofrece el trato contrario. Renuncias a poder hacer absolutamente cualquier cosa y, a cambio, no hay nada que mantener: ni hosting, ni números de versión, ni copias de seguridad que recordar, ni plugins que dejan de tener soporte. La web sale de tu ficha de Google y sigue en pie mientras tú atiendes el negocio.
WordPress gana todas las filas que hablan de potencia, y son reales. Esta página habla de lo que cuesta mantenerlo.
WordPress es gratis. El hosting no, la plantilla de pago tampoco, el plugin de reservas tampoco, y las cuatro horas que alguien pasa cuando una actualización rompe la composición tampoco. Suma todo eso en un año para una cafetería o una peluquería: el número suele superar un plan de web, y llega sin avisar, que es peor.
Quién eres, qué vendes, cuándo abres, dónde estás y cómo localizarte. WordPress sabe hacer eso, y también sabe hacer un periódico, y por eso la instalación se lleva una tarde. Clay solo hace las cinco páginas, así que puede hacerlas antes de que termines el café.
Escribe su nombre: Clay toma tus fotos, horario, reseñas y datos de contacto directamente de tu ficha de Google.
Escoge un look y Clay crea una web completa alrededor de tu contenido. Cambia lo que quieras con un toque, sin código ni plantillas complicadas.
Publica en tu propio name.clay.site en minutos. Añade un dominio propio y conecta tus herramientas cuando quieras.
Open one. It is the live site in a frame, not a screenshot — so what you see is what it looks like right now.
No hay importador. Para una web de negocio de cinco páginas eso suele bastar: las fotos y los horarios vienen de Google y lo demás son unos párrafos que pegar. Si tu web tiene cien entradas, quédate en WordPress.
Tu web de Clay se sirve desde el servidor con títulos, descripciones, datos estructurados y mapa del sitio en condiciones, así que los buscadores la leen bien. Si mueves un dominio, mantén las mismas direcciones de página donde puedas y redirige el resto.
No. Clay tiene su propia tienda, para un negocio que vende una cantidad manejable de cosas. Para un catálogo de verdad con control de stock y zonas de envío, WooCommerce o Shopify es la respuesta correcta.
No, y es una diferencia real: con WordPress puedes llevártelo todo y alojarlo tú. Con Clay te llevas tu contenido y tu dominio, pero no el motor.
Nosotros, y normalmente ni te enterarás. No existe ninguna versión de Clay corriendo en tu hosting que pueda quedarse atrás.
El formulario forma parte de la web y te manda un correo con la dirección del remitente como responder-a. No hay plugin que instalar, mantener ni descubrir roto tres meses después.
Sí — reservas con señal y una tienda con pagos con tarjeta a tu propia cuenta de Stripe forman parte de la web en vez de ser cuatro plugins: las reservas y la tienda.
Busca tu negocio y verás tu web en segundos: gratis y sin registro.